
Escasez de litio podría frenar el crecimiento de los vehículos eléctricos
La creciente demanda de litio para vehículos eléctricos y tecnología podría generar una crisis de suministro global a partir de 2028.
El avance global de la movilidad eléctrica y de múltiples dispositivos tecnológicos podría enfrentar un obstáculo crítico en los próximos años. Un informe reciente advierte que el mercado internacional podría experimentar una fuerte escasez de litio hacia 2028, un recurso esencial para la fabricación de baterías de litio utilizadas tanto en vehículos eléctricos como en smartphones y otros dispositivos electrónicos.
La advertencia surge del informe Perspectiva de la Transición Energética del Litio, elaborado por Wood Mackenzie, donde se señala que la demanda de este mineral estratégico está creciendo con mayor rapidez que su capacidad de producción. Según Allan Pedersen, analista de la firma, el mercado podría enfrentar déficits importantes si no se acelera la expansión del suministro global.
La movilidad eléctrica impulsa la demanda global
El litio se ha convertido en uno de los recursos más relevantes para la industria tecnológica moderna, ya que es el principal componente de las baterías de litio utilizadas en automóviles eléctricos, dispositivos electrónicos y sistemas de almacenamiento energético. El crecimiento del mercado de vehículos eléctricos explica gran parte de esta presión sobre el suministro. De acuerdo con el estudio, estos automóviles representan actualmente entre el 72% y el 80% de la demanda total de litio en los distintos escenarios analizados.
Las proyecciones indican que, en el escenario menos optimista, los vehículos eléctricos podrían alcanzar el 75% de las ventas globales de automóviles en 2040. En el escenario más ambicioso, esta cifra podría elevarse hasta el 95%. Para 2050, las baterías destinadas a movilidad y almacenamiento energético concentrarían entre el 96% y el 98% del consumo total de litio a nivel mundial.
Tecnología, energías renovables y presión sobre el suministro
Además del auge de los automóviles eléctricos, el incremento sostenido en la producción de dispositivos electrónicos también impulsará la demanda de este mineral. Smartphones, laptops y otros equipos tecnológicos dependen de las baterías de litio, lo que amplía la presión sobre la cadena de suministro global.
A esto se suma el crecimiento de las energías renovables, que requieren sistemas de almacenamiento energético para gestionar la intermitencia de fuentes como la solar o la eólica. Este desarrollo también impulsa el uso de baterías a gran escala, incrementando aún más la necesidad de litio en los próximos años.
Sin embargo, ampliar la producción no es un proceso inmediato. Aunque existen importantes depósitos en países como Australia, Chile y Argentina, la apertura de nuevas operaciones mineras, plantas de refinado y redes logísticas exige inversiones millonarias, además de procesos regulatorios que pueden extenderse durante varios años.
Reciclaje y nuevas tecnologías como posibles soluciones
Ante este panorama, el informe señala que el reciclaje de baterías jugará un papel relevante para mitigar parcialmente el problema. A medida que los sistemas actuales lleguen al final de su vida útil, el suministro de materiales reciclados podría crecer entre un 13% y un 16% anual, especialmente hacia 2040. Para 2050, el volumen de litio recuperado mediante reciclaje podría alcanzar aproximadamente 2,7 millones de toneladas. No obstante, el estudio advierte que esta cantidad seguiría siendo insuficiente para cubrir la demanda total prevista en un escenario de fuerte electrificación global.
Por ello, los analistas consideran que parte de la inversión deberá dirigirse al desarrollo de tecnologías alternativas, como las baterías de sodio, que podrían reducir la dependencia del litio en ciertos dispositivos y aplicaciones. Sin embargo, avanzar en estas soluciones requeriría inversiones significativas. El informe estima que la transición hacia tecnologías alternativas podría demandar hasta 276.000 millones de dólares en un escenario de cero emisiones netas.
Si estas inversiones no se materializan, el crecimiento de la industria tecnológica y de la movilidad eléctrica podría enfrentar una presión creciente por la disponibilidad limitada de recursos, lo que eventualmente impactaría en el precio de las baterías y de los propios vehículos eléctricos en el mercado global.










