
China avanza en chips cerebrales menos invasivos
China impulsa nuevas interfaces cerebro-computadora con implantes menos invasivos, ya probados en 20 pacientes y respaldados por inversión estatal.
China está dando pasos firmes en el desarrollo de tecnologías que conectan el cerebro humano con computadoras, conocidas como interfaces cerebro-computadora (BCI, por sus siglas en inglés). Empresas como StairMed, NeuroXess y universidades como Tsinghua han logrado avances concretos en el diseño de implantes más pequeños, menos invasivos y funcionales, capaces de restaurar capacidades motoras y facilitar nuevas formas de comunicación en pacientes con discapacidades severas. Estas innovaciones reflejan la apuesta estratégica de China por esta tecnología como sector prioritario.
Uno de los casos más destacados es el de StairMed, cuyo dispositivo permitió a un hombre sin extremidades jugar videojuegos utilizando únicamente señales cerebrales. Aunque cuenta con menos electrodos que su contraparte estadounidense, Neuralink, el implante de StairMed ofrece ventajas quirúrgicas y de simplicidad técnica. El sistema ya ha sido probado exitosamente en humanos y transmite datos de forma inalámbrica, perfilándose como una alternativa sólida dentro del ecosistema BCI global.
El programa chino de BCI ha crecido gracias al apoyo del gobierno, que promueve la colaboración entre industria, universidades y talento joven. Esto se traduce en aplicaciones clínicas pioneras, como NEO, una interfaz desarrollada en la Universidad de Tsinghua que permite a personas con parálisis recuperar movilidad en las manos mediante un guante neumático. Tras más de 20 meses de uso, los primeros pacientes pueden realizar tareas cotidianas como comer o beber, lo que demuestra la estabilidad y aplicabilidad del sistema.
NeuroXess, otra empresa emergente en Shanghái, ha logrado hitos importantes como la decodificación del lenguaje en mandarín en tiempo real. Con un sistema de 256 electrodos, sus implantes permiten controlar sillas de ruedas y navegar en redes sociales mediante señales cerebrales. Aunque aún enfrentan retos en velocidad de respuesta, estos desarrollos colocan a China como un actor competitivo en un campo dominado históricamente por Estados Unidos.
Los avances chinos en BCI se ven potenciados por una infraestructura médica sólida y una población numerosa para realizar pruebas clínicas a escala. Además, la integración de chips neuromórficos —que imitan el funcionamiento cerebral— promete una nueva generación de dispositivos aún más pequeños, veloces y eficientes. Con una visión centrada en aplicaciones reales, el ecosistema tecnológico chino está construyendo soluciones que podrían transformar la vida de millones de personas dentro y fuera de sus fronteras.










