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Crean edificios capaces de enfriarse con musgo

Un nuevo enfoque de construcción permite cultivar musgo sobre fachadas y aprovechar su capacidad para retener humedad y disipar calor.

Crean edificios capaces de enfriarse con musgo
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El desarrollo de hormigón biorreceptivo busca convertir superficies convencionales de las ciudades en espacios capaces de albergar vegetación. En Países Bajos, investigadores y especialistas en infraestructura urbana trabajan con materiales cuya porosidad, composición y capacidad para retener humedad permiten que el musgo se establezca directamente sobre paredes existentes.

La propuesta parte de una característica particular del musgo: a diferencia de las plantas vasculares, obtiene buena parte de los nutrientes que necesita a través de sus hojas y sus estructuras de fijación no funcionan como raíces destructivas. Esto permite estudiar su incorporación sobre superficies construidas sin recurrir a tierra ni a sistemas convencionales de riego. En el proyecto desarrollado en Ámsterdam, el objetivo es cuantificar qué beneficios ambientales puede proporcionar esta vegetación en entornos urbanos.

Cómo funciona el material

El hormigón biorreceptivo desarrollado en la Universidad Técnica de Delft está diseñado para absorber y conservar humedad, una condición que favorece el crecimiento del musgo. La investigación contempla aplicar una capa sobre superficies de concreto existentes para transformarlas progresivamente en superficies verdes. Una solución comercial basada en este principio también plantea su utilización tanto en nuevas construcciones como en proyectos de rehabilitación.

La investigación científica más reciente muestra que establecer una cobertura de musgo sobre este tipo de superficies requiere controlar variables como la luz, el agua y la especie utilizada. Un estudio de 2025 de TU Delft encontró diferencias importantes en crecimiento y supervivencia según la especie y las condiciones de cultivo, lo que muestra que la idea todavía requiere investigación para determinar cómo funciona a largo plazo en distintos ambientes.

El potencial para enfriar las ciudades

El interés por esta tecnología está relacionado con el efecto isla de calor urbano. El musgo puede retener agua y favorecer el enfriamiento evaporativo cuando está hidratado, además de actuar como una capa aislante sobre el sustrato. Un estudio publicado en 2026 analizó precisamente la influencia de distintas especies de musgo sobre las temperaturas del aire, la superficie y el material cementicio, y encontró que la hidratación puede contribuir al enfriamiento mediante evaporación.

Además de la regulación térmica, los proyectos neerlandeses estudian otros posibles servicios ambientales, como la retención de agua de lluvia, la captura de partículas, la creación de hábitat para pequeños organismos y la mejora de la biodiversidad urbana. Sin embargo, los propios investigadores advierten que todavía es necesario cuantificar estos beneficios antes de convertirlos en resultados generalizables.