
OpenAI apuesta por la robótica humanoide para avanzar hacia la inteligencia artificial general
La compañía detrás de ChatGPT refuerza su equipo con especialistas en robótica mientras explora nuevos caminos hacia la IAG
OpenAI ha comenzado a contratar expertos en robótica con el objetivo de acelerar el desarrollo de algoritmos capaces de controlar robots humanoides, en un movimiento que marca un regreso decidido al campo tras haber cerrado esta línea de investigación en 2021. La empresa, reconocida por el lanzamiento de ChatGPT, busca ahora integrar hardware y software para avanzar hacia la inteligencia artificial general (IAG).
Fuentes cercanas a la compañía confirman que OpenAI está reclutando profesionales para trabajar específicamente en sistemas con forma parcial o totalmente humana. Los nuevos algoritmos en desarrollo pretenden dotar a los robots de mayor comprensión del entorno físico, con el fin de ejecutar tareas con mayor autonomía y precisión.
Entre las contrataciones más destacadas figura la de Chengshu Li, quien se unió a OpenAI en junio de 2025 desde la Universidad de Stanford. Allí participó en proyectos pioneros de robótica, incluida la creación de referencias para medir la capacidad de humanoides en la ejecución de tareas domésticas. Además, investigadores procedentes de otros laboratorios y estudiantes avanzados también se han integrado en el nuevo equipo, reflejando la magnitud de la apuesta.
El interés no es nuevo: OpenAI había realizado avances notables en robótica durante sus primeros años, como en 2019, cuando desarrolló un algoritmo capaz de resolver un cubo de Rubik con una sola mano robótica. Sin embargo, la empresa cerró su división en 2021 para enfocarse en algoritmos de lenguaje. Su reactivación en 2024, reportada por The Information, anticipaba que la firma podría incluso diseñar sus propios humanoides.
Para especialistas como Stefanie Tellex, profesora de la Universidad de Brown, el reto consiste en construir modelos de IA que procesen grandes volúmenes de datos perceptivos y produzcan respuestas físicas con alta fidelidad. Aunque reconoce la dificultad técnica, señala que este tipo de avances será clave para que los humanoides pasen de ser demostraciones espectaculares a herramientas útiles en escenarios complejos.
El panorama competitivo es intenso. Empresas emergentes como Figure, Agility y Apptronik, además de gigantes como Tesla y Google, ya trabajan en proyectos similares. Aun así, OpenAI ha publicado múltiples vacantes que requieren experiencia en teleoperación y simulación, competencias esenciales para entrenar humanoides mediante plataformas como Nvidia Isaac.
Las ofertas de empleo también incluyen posiciones para ingenieros mecánicos con experiencia en sistemas sensoriales, prototipado y producción en serie, lo que sugiere que OpenAI podría estar considerando fabricar sus propios robots o escalar soluciones comerciales de gran volumen. La empresa ha señalado que su equipo de robótica se centra en “desbloquear la robótica de uso general y avanzar hacia la IAG en entornos dinámicos del mundo real”.
El renovado interés por los humanoides coincide con el auge de la inversión en este sector. Desde 2024, los capitales de riesgo han destinado más de 5 000 millones de dólares a startups de robótica humanoide, mientras que firmas como Morgan Stanley proyectan que la industria alcance un valor de 5 billones de dólares para 2050. No obstante, los humanoides actuales, aunque capaces de bailar o realizar tareas llamativas, aún carecen de la inteligencia necesaria para desenvolverse en entornos no estructurados.
La comunidad científica coincide en que alcanzar la inteligencia similar a la humana exigirá nuevas ideas. Tras la tibia recepción de GPT-5, se ha reforzado la convicción de que el siguiente gran salto de la IA dependerá de explorar nuevas direcciones de investigación, entre ellas la robótica humanoide como puente hacia una verdadera inteligencia artificial general.










