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Así funciona Li-Fi: la tecnología que podría reemplazar al Wi-Fi

La tecnología Li-Fi utiliza luz LED para enviar información a velocidades superiores al 5G y promete conexiones más seguras.

Así funciona Li-Fi: la tecnología que podría reemplazar al Wi-Fi
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Mientras el Wi-Fi continúa dominando la conectividad global, una nueva tecnología comienza a ganar terreno como posible siguiente paso en las redes inalámbricas. Se trata de Li-Fi, un sistema que transmite datos mediante luz visible y que podría cambiar la forma en que hogares, oficinas y dispositivos se conectan a internet en los próximos años.

Aunque el concepto de Li‑Fi fue presentado públicamente en 2011, los avances recientes en estándares y hardware han acelerado nuevamente el interés de la industria tecnológica. Fabricantes y desarrolladores trabajan actualmente en adaptar dispositivos y reducir costos para convertir esta alternativa en una opción viable frente al Wi-Fi tradicional.

 

 

Cómo funciona el Li-Fi y por qué es diferente al Wi-Fi

A diferencia del Wi-Fi, que transmite información mediante ondas de radio, el Li-Fi utiliza luz visible emitida por bombillas LED para enviar datos a gran velocidad. El sistema funciona gracias a microvariaciones en la intensidad de la luz, cambios tan rápidos que resultan imperceptibles para el ojo humano.

Las luminarias LED incorporan codificadores que modifican frecuencias dentro del espectro visible —entre 400 y 800 THz— mientras un fotoreceptor instalado en el dispositivo interpreta esas fluctuaciones y las convierte en información digital. En términos simples, la luz “parpadea” millones de veces por segundo para transmitir datos.

El funcionamiento depende de una fuente lumínica activa y de línea de visión relativamente directa entre el emisor y el receptor. Esto significa que la conexión puede perderse si existen obstáculos físicos o si el dispositivo sale del rango iluminado.

Velocidades extremas y mayor seguridad

Uno de los principales argumentos a favor del internet por luz es su capacidad de velocidad. En 2022, la empresa Kyocera logró una transferencia de 90 Gbps utilizando Li-Fi, una cifra que supera ampliamente el rendimiento promedio de las redes 5G actuales.

Además de la velocidad, la tecnología ofrece ventajas importantes en seguridad y estabilidad. Como la señal luminosa no atraviesa paredes, resulta mucho más difícil interceptar datos desde el exterior, reduciendo riesgos asociados al espionaje o ataques remotos frecuentes en redes Wi-Fi convencionales.

Otro punto clave es la ausencia de interferencias electromagnéticas. El Li-Fi opera en el espectro visible y no comparte espacio con routers, antenas o dispositivos Bluetooth, algo que podría convertirlo en una solución ideal para hospitales, aviones, fábricas inteligentes o centros de datos donde las ondas de radio generan limitaciones.

Los avances que podrían acelerar su adopción

Durante los últimos dos años, la evolución tecnológica del Li-Fi comenzó a mostrar señales concretas de madurez. En 2023 se aprobó el estándar 802.11bb, una extensión compatible con el ecosistema Wi-Fi que permite utilizar la luz como nueva banda de transmisión inalámbrica.

Ese avance abre la puerta para que fabricantes integren receptores ópticos directamente en smartphones, laptops y dispositivos conectados sin depender de accesorios externos. Actualmente, algunas demostraciones todavía requieren carcasas especiales o sensores adicionales, como ocurrió en pruebas realizadas por PureLiFi con teléfonos Android.

La miniaturización de componentes y la reducción de costos aparecen ahora como los principales desafíos para llevar esta tecnología al consumo masivo. Sin embargo, expertos del sector consideran que el desarrollo de hogares inteligentes, ciudades conectadas y aplicaciones de inteligencia artificial podría acelerar la necesidad de redes más rápidas y seguras.

Las limitaciones que aún frenan al Li-Fi

Pese a su potencial, el Li-Fi todavía enfrenta obstáculos importantes antes de competir directamente con el Wi-Fi. Su cobertura actual suele limitarse a menos de cuatro metros y depende completamente de la presencia de luz activa, lo que reduce su flexibilidad en comparación con las redes inalámbricas tradicionales.

La imposibilidad de atravesar paredes también obliga a instalar múltiples puntos de iluminación para cubrir espacios grandes. A eso se suma la necesidad de adaptar dispositivos existentes con hardware óptico específico.

Aun así, el avance del estándar 802.11bb, las mejoras en transmisión óptica y el creciente interés por conexiones ultrarrápidas colocan al Li-Fi, el internet inalámbrico, las redes de alta velocidad, la conectividad mediante luz visible y la evolución del Wi-Fi entre las tecnologías que podrían redefinir el futuro digital durante esta década.